De pronto supongo que todos tenemos un destino…pensaba en eso ayer al recordarte, Jorge, porque eras un catador de caminos, y tu vida fue una larga ruta que nunca acababa, y que daba la vuelta alrededor de todo el mundo…hace unos meses de pronto la ruta llegó a su final… ¿te liberaste por fin de los demonios que atormentaban tu vida?, recuerdo cuando me decías que habían sombras que atormentaban tus sueños…entonces yo te decía que para todos hay esperanza, yo quería que tu creyeras que a pesar de cualquier cosa: tenías esperanza de un mejor camino, de una mejor ruta, como todos…pero tu siempre te negaste a creerme…te buscaba a veces en las madrugadas, pero al encontrarte a veces ya no me reconocías, yo te pedí que intentaras encontrarte, pero tu ya estabas muy cansado, buscabas un escape…una fuga al peso inmenso que te significaba vivir…vivir era tan sencillo como solo eso: vivir…pero nunca me cansé de decírtelo. Una noche llegué a casa y me recibieron con la mala nueva de que después de muchos intentos: lograste saltar del balcón para volar…olvidaste que tenías las alas rotas de mucho tiempo atrás…te cansaste de caminar la ruta de siempre y preferiste volar…te estrellaste en el intento, te convertiste en un moderno River Phoenix…creo que un día decidiste que después de recorrer tanto camino: ya no podía existir retorno que pudiera salvarte de ti mismo y de las sombras aquellas que te seguían en tus sueños…cuando te fuiste pensé que siempre viviste en el filo de una navaja, temblando, como la luz de una vela en medio del aire, con una pistola dentro de tu boca, jugabas a la ruleta rusa, y parecía fascinarte el sabor del metal frío, viviste rápido y moriste joven…las sombras ya no volverán a atormentarte, nunca dejaste de ser un niño perdido en un mundo perdido…te creaste un mundo aparte, y nada pudo nunca sacarte de el…dondequiera que estés hoy: vuela alto y vuela lejos…ya nada te ata, ya nada te atormenta… vuela en paz y no mires hacía atrás…

Dammiel Mora

(A Coquis)…