Hace apenas un año yo solo conservaba una sola foto tuya, y era consentida entre todas por ser la primera, esa foto tuya me acompañó todos los años que no pude verte, le hablaba a la foto todo lo que no podía decirte, y esa foto me vio reír y llorar, esa foto se cambió de casa conmigo 3 veces en 5 años, estaba en mi cartera y en la pantalla de mi computadora, y fue tesoro bendito invaluable en mis horas de tristeza y soledad…esa foto me hablaba de un hombre que existía en algún lugar de la ciudad, a veces lejos, y a veces irónicamente cerca de mi…y era prueba ante los ojos del mundo de que yo viví un gran amor en el pasado, en las bohemias nocturnas era referencia obligada, “ese de la foto es la musa, es la inspiración, es el amor de mi vida”…y no necesitaba dar más explicaciones, era solo una imagen y un nombre…un nombre y una imagen, lo más significativo de mi vida, lo imborrable, lo eterno: lo inmortal…hoy ha pasado más tiempo, con los años volviste a mi vida, yo lo supe siempre de algún modo, volviste por tu propio pie y tu libre decisión, y nuevas fotos, unas cuantas, por fin un par de fotos tuyas conmigo, algunas de tu cara cansada y gastada por las responsabilidades del tiempo…y una en especial…una entre todas, que suelo mirar ahora como miraba antes aquella primera…una de noviembre pasado, Ricardo Garibay decía en su libro Lía & Lourdes, que el pintor Leonel Maciel veía a las personas de colores, las definía por colores…recordé eso esta mañana, porque ayer te vi desde lejos, como siempre, subido en la camioneta de tu trabajo, sin camisa…y esta mañana miré esa foto tuya, la amo especialmente porque te muestra tal cual te ves en realidad…negro y azul, tu eres de colores negro y azul, a esa foto solo le falta hablar, porque miras en ella como me miraste hace 8 años: cuando me enamoré de ti…si alguien hoy me preguntara porque te he amado: mi respuesta sería esa foto…tus ojos son arroyos serenos, cristalinos, y puede una perderse en esa mansa paz que tus ojos proyectan…si alguien mas mira esa imagen, puede comprender porque tantas veces escribí que jamás volví a conocer mayor serenidad que a un lado tuyo…así pues, eres un hombre negro y azul al oleo…eso creo. Valoro esas fotos como nada en mi vida, hablan del tiempo más dichoso de mi vida, y reflejan a un hombre que existe en algún lugar de esta ciudad, y que me ama como yo le he amado, a veces lejos, y a veces irónica, cruel, e irremediablemente: lejos de mí…

Dammiel Mora