Parte 1-primer día en el DF.
Hospedaje en el Ibiza y comida en el restaurante Arroyo con Gustavo y sus 2 hijas…
-Un día cualquiera amanecí con la convicción de darle un giro de 180 grados a mi vida, así que decidí hacer una maleta, comprarme un boleto de autobús, y largarme a la gran Tenochtitlán, ciudad de los excesos, las grandes luces y los espectaculares del tamaño de los rascacielos…una vez hecha mi maleta: me di cuenta de que la decisión de cambiar de vida y de aires es solo cuestión de un segundo de valor, ni más ni menos…no miré ni una sola vez atrás para abordar el autobús y salir disparada hacía la noble y muy leal ciudad de México…no dormí en todo el trayecto madruguero, todo el camino fui escuchando en mi mp4 canciones que me recordaban todo lo que estaba dejando atrás: la comida de mi madre, las tardes acompañando a trabajar a mi amigo Juan en su carro, los cariños y te amos de Alejandro, mi compañero sentimental de los últimos tres años…las tortas ahogadas y el pozole, las cervezas y los amigos de la cantina la fuente, y aquel amor ingrato, pasión devastadora de mi vida, confinado y resignado a su sencilla vida de empleadito de su padre, y amarrado para siempre por gratitud a una mujer que no ama…las luces de Guanatos se alejaban de mi vista, y la carretera nocturna me abrigaba con sus aromas de pasto quemado y cacas de vaca, en algún momento lloré un poco, pero al poco rato la emoción de conocer algo nuevo me disipó las añoranzas Guanateras, la visión de los impresionantes edificios de la ciudad de México se me reveló como al quijote los molinos de viento…llegando a la central una multitud de gente como hormiguero gigante se atropellaba unos con otros, unos saliendo de la central y otros entrando…el primer taxista me cobraba 80 pesos hasta mi hotel en la colonia tabacalera, le dije que no, que gracias, otro ya me estaba saliendo al paso tomando mi maleta y diciéndome con el clásico cantadito capitalino: “yo te cobro 50 carnalita”, así llegué como mi bolsillo me lo permitió, al hotel Ibiza, (antes me hospedaba en el new york, pero como es mucho más caro, ahora prefiero quedarme en el Ibiza)…me dieron una habitación en el tercer piso, con agua caliente, línea telefónica, tv por cable y vista al monumento a la revolución. Un amigo músico, (Gustavo), me marcó a las 10 de la mañana para invitarme al ensayo de su nuevo disco, y en lugar de dormirme un par de horas a causa de la desvelada del viaje: salí pitando del hotel después de un buen baño reparador para encontrarme con mi amigo en la estación “la joya” del metrobus, cerca de ahí esta el estudio de grabación donde mi amigo ensaya sus canciones, sin desayunar y más desvelada que borracho en domingo: presencié la fabulosa actuación de Gustavo y su grupo de músicos, interpretaron cerca de 40 canciones, todas estupendas, más de 2 me hicieron llorar de emoción, pero más quise llorar cuando un sismo relativamente fuerte interrumpió el ensayo. Tomé conciencia de que el DF es zona sísmica, y por poco me da un ataque de ansiedad generalizada, afortunadamente todo sucedió muy rápido y no hubo daños que lamentar en la ciudad. Al terminar el ensayo, mi amigo me invitó a comer a un restaurante famoso del DF donde acuden a comer varios artistas: el restaurante “Arroyo”…creí que ir a comer a un restaurante que lleva por nombre la palabra que más relacionada está a las desgracias de mi vida: era presagio de mala suerte para mi primer día en el DF, aún así mi amigo insistió en lo mucho que le agradaba el lugar, y como a caballo regalado no se le mira colmillo y mi amigo estaba invitando la comida: sus hijas, él y yo irrumpimos en el restaurante Arroyo para degustar una comida que me dejó más inflada que botarga de picachú…la capacidad alimenticia de Gustavo y su hija menor me dejaron boquiabierta, su otra hija, la mayor, come con recato, pero la niña más chica y Gustavo comen con un singular entusiasmo que sorprende a cualquiera, sobretodo tomando en cuenta que la niña es pequeñita y muy delgada. Hablamos de música y tuvimos debates interesantes sobre nuestros gustos, donde mi Gustavo mostró su inconformidad hacía mi admiración por Enrique Bunbury, después fuimos los 4 a un tour por el centro de la ciudad, en la camioneta de mi amigo recorrimos varias calles, más tarde me dejaron en el hotel, y ya era muy tarde para salir a turistear por la ciudad, así que me metí en mi habitación, me di otro baño, me tomé 2 pastas para dormir, y revisé la programación del cable, encontrándome la mala nueva de que la mayoría de los canales: eran pornos…así que a las doce menos diez de la noche: apagué la tv y me quedé dormida soñando con un lugar donde el cielo aun es azul, se comen tortas ahogadas, se bebe tequila y los mariachis tocan todo el tiempo…








WOW.... QUE BUENA ONDA ..YO SOY DEL D.F Y TENGO UN AÑO YA VIVIENDO EN MAZATLAN, SINALOA Y NO SAVEZ COMO EXTRAÑO MI CHINGOLANDIA... SU GENTE, SUS LOCURAS, COMIDA RAPIDA Y EN LA CALLE, EL METRO , EL SMOCK, LOS GRANDES EDIFICIOS, Y EL CUIDARME HASTA DEL PERRO . POR QUE AHI EL QUE NO PICA, VUELA JAJAJA EL CHALE, EL NO HUEY ¡¡¡ TE ESCRIBO ESTE POST Y ME RUEDAN LAS LAGRIMAS.. NO PENSE QUE ME FUERA A PEGAR TANTO....SALUDOS Y PASALA GENIAL ...