Parte 2-Paseando en la alameda central, comiendo en el bar la opera, y pisteando en el salón corona…

-El segundo día en el DF me levanté temprano, me di una ducha y miré por la ventana el cielo gris y frío de la ciudad…el monumento a la revolución se alzaba ante mis ojos glorioso, como gigante inmortal e imperturbable, indiferente a las glorias e infortunios de la urbe más poblada del mundo…salí del hotel con poco dinero en los bolsillos y el mp4, me di cuenta de que la atmosfera y ambientes capitalinos son completamente diferentes a los de Guanatos, en el DF no hay cielo azul ni calles vacías, yo por más que buscaba el sol no lo encontraba, pero llegando a Reforma el tamaño de las avenidas y los edificios me dejaron perpleja e impresionada, una señora con mandil despachaba detrás de un comalote: quesadillas de flor de calabaza, de chicharrón, de frijoles y de hongos…llegando a Juárez, puse en el mp4 “chilanga banda” de Café Tacuvba, llegando a la alameda central ya se veía la torre latinoamericana, un chico ataviado como la santa muerte permanecía inmóvil trepado en un cajón, con la guadaña en una mano y un cofre de madera en la otra, rodeado de gente, y un sombrero lleno de monedas a sus pies, yo le puse una moneda en el sombrero, me extendió el cofre de madera para que yo tomara un papelito con mi suerte…sonreí y me alejé con rumbo al centro, mientras café tacuvba sonaba alto en mis oídos:

“pachucos, cholos y chundos,

Chinchinflas y malafachas,

Acá los chompiras rifan,

Y bailan tibiritabara…”

Cruzando eje vial, me adentré al centro sintiendo nostalgia de la compañía de mi madre, que ama y disfruta enormemente el DF, me metí a sanborns de los azulejos a comprar un cargador para mi celular, de salida me encontré a un cilindrero tocando el vals Alejandra, (autoría de mi tatarabuelo, Enrique Mora), y caminé con dirección a 5 de mayo para encontrar el bar la opera, llegando al bar, los meseros me ofrecieron mesa de centro, yo preferí preguntarles si no tenían gabinetes que no estuvieran reservados, me acomodaron en un gabinete muy cercano al baño de damas, pedí la carta y una cerveza corona, frente a mi estaba un tipo joven, parecido a Daniel Giménez Cacho, de tipo intelectual: leyendo un libro de José Saramago. me sonrió abiertamente y yo le devolví la sonrisa, me tomaron la orden y pedí enchiladas suizas, el arribo de la cervecita me pareció algo glorioso, me puse a explorar detenidamente el exquisito decorado del lugar, entrar en la opera da la sensación de volver al pasado décadas de tiempo, las enchiladas suizas llegaron, pero no eran verdes, como me las daban en Guanatos, estas eran en salsa de tomate, gratinadas en una sabana de queso, y aparte me pusieron cebolla en vinagre y salsa verde para que yo las comiera al gusto…saqué de mi bolsillo el papelito con mi suerte que me dio el chico vestido de santa muerte en la alameda, me dio risa cuando leí en voz muy baja: “haz avanzado muy lejos para vivir nuevas aventuras, disfrútalo”…me comí orgásmicamente las deliciosas enchiladas, con tragos pequeños sorbí mi cervecita, pagué la cuenta y de salida escuché la voz del tipo del libro de Saramago: “adiós guapa…”, voltee de reojo a verlo y le respondí la despedida: “hasta pronto mano”…

Ya fuera medité hacía donde enfilar mis pasos, en el DF debía encontrar un lugar ideal para hacerlo mi cantina habitual, como en Guadalajara lo es La Fuente, anduve por tacuba, por motolinia, por gante y 16 de septiembre, en bolívar me topé con un lugar retacado de gente, y unos aromas deliciosos a tortas, quesadillas y tacos de toda índole, el bonito lugar tenía además una barra donde alegres parroquianos bebían cerveza de barril…al igual que en Guanatos con la fuente: lo mío por el salón corona fue amor a primera vista, entré a merodear sus interiores con asombro, un amable señor en la barra me avisó que junto a él había lugar, me senté a su lado y pedí un cerveza clara de barril, me dieron caldo de camarón y me enteré que el amable cantinero se llama Julio, (parece que en todas las cantinas hay un julio, pero a diferencia del julio de la fuente: este si era muy amable y servicial)…entablé conversación con los 2 sujetos a mi lado, el que me avisó que había lugar en la barra es un lindo señor que trabaja en el gobierno del DF, su nombre es Chalao, y del otro lado tenía a un joven biólogo marino venido de Veracruz, le conté a don Chalao mientras me tomaba mi cerveza, que iba de Guadalajara, que era mi segundo día en el DF, y que andaba vendiendo el cd de mi hermano Carlos a fin de solventarme algunos gastos en la ciudad, el cordial señor entonces me presentó al dueño del lugar, que me compró un disco casi al momento de decirme “mucho gusto”, el biólogo marino no quiso quedarse atrás y también me compró un cd. El caldito de camarón me llegó a la panza cálidamente, a la segunda cerveza don Chalao me dijo que se retiraba porque tenía que ir a comprarle comida china a su nieta, pero me dijo que al día siguiente volvería, que esperaba encontrarme ahí para seguir charlando, y que no me preocupara por mi cuenta: porque él me la invitaba…me despedí de el estrechando su mano con gratitud, me tomé otra clara y el biólogo marino me contó que esa noche era cumpleaños de su hermana, que iban a festejarlo en un bar de la condesa, y que yo estaba invitada, me dio su teléfono y quedé de llamarle más tarde para ver donde nos veíamos…salí del salón corona y tomé un taxi ecológico a mi hotel, en el oxxo de la esquina compré una botella de agua mineral y unas sabritas, subí a mi habitación pensando en llamarle al biólogo marino un par de horas más tarde para ir al festejo de su hermana…una hora más tarde yo ya estaba dormida…no desperté hasta que los rayos del sol entraron en el cuarto al día siguiente...