Te vi...te vi una tarde como te he visto en muchas ocasiones, te vi como no queriendo verte, como luchando inútilmente contra la pasión de mis ojos, y te vi porque a veces me lo procuro como una imperiosa necesidad de mis sentidos, que jamás parecen más vivos que en el momento privado de observarte en el silencio...
Te vi ocultándome a cierta distancia, miré tu perfil que me conmueve, reías con tu sonrisa grande, plena, hermosa, generosa...esa sonrisa que regalas a cualquiera, y que yo hubiera dado cualquier cosa porque fuera solo para mi...y puse total atención en cada movimiento tuyo...en cada gesto, en cada pequeño detalle tuyo...y esa maravillosa emoción intensa se volvió a desbordar en mi interior, como un arroyo... ¿Cómo detengo ese arroyo?...¿como lo agoto?...hace poco tiempo aún estabas junto a mi, poco tiempo en comparación a los largos años que dejamos de vernos, y mi emoción por ti era inocentemente pura...casi infantil...hubiera deseado abrirme el corazón y dejarlo desangrar ante tus ojos, para que las palabras del tiempo muerto y del amor desperdiciado te cubrieran aunque hubiera sido inútil, pero no pude, nunca podría...nunca podré...
Pero recuerdo ahora que lloré un largo rato después de la última vez que nos vimos...lloré hasta que la luz del día siguiente cegó mis ojos y secó mi llanto de sombras inertes...y supe entonces que estaba condenada a vivir por siempre sin ti y con tu recuerdo...mi sentimiento más perfecto no fue suficiente para conseguir tocar tu corazón...y después de aquel día tan cercano de marzo anterior: me juré a mi misma no volver jamás a mirarte en silencio y desde lejos, me juré a mi misma no seguir lastimándome así...pero el estoico juramento valió madre, porque te vi una tarde cualquiera, y volví a quedarme enganchada en el letargo pasmoso del amor irrealizable...y me di cuenta entonces que mirarte es para mi un placer personal que me procuro cada cierto tiempo, y me grabé en la mente esa imagen tuya de niño desvalido que tanto amo, me la llevé conmigo a casa, y estuve viendo esa imagen mental tuya porque ya no puedo estar contigo...porque nuevos años de ausencias nos separan...entonces en las noches cierro los ojos y recuerdo esa imagen tuya, aquella tarde calurosa, subido en esa camioneta y sin camisa...y al recordarte el arroyo se desborda de nuevo en mi interior...el recuerdo fluye y el arroyo crece y crece, y a su paso vertiginoso todo lo arrastra y todo lo desborda: incluso a mi...te vi esa tarde, y mis pies no me llevaron a ningún otro lugar, se quedaron quietos ahí, donde pude discretamente disfrutar mirarte, y te hice una caricia más, caricia imaginaria, con mi mano imaginaria también, que estirándose consigue alcanzarte aunque nunca te des cuenta...de esa forma yo te acaricié en la distancia, calladamente los cinco años que nos separamos...hay tanta hermosa paz dentro de ti...desde que te amo y no te tengo: yo soy solo un fantasma gris que vaga tus calles detrás de tus serenos andares...soy alma en pena...pero tu tienes paz, tu tienes esa paz que a mi me falta porque no estás conmigo...Ojalá este arroyo te cubriera y te arrastrara con su furia...como a mi...entonces justificarías mis acciones torpes, si pudieras sentirlo como yo: entenderías una a una mis locuras...mi aferrada pasión que nunca muere...y no me harías preguntas tontas porque en esa pasión encontrarías todas las respuestas...pero tu eres el desierto en el que este arroyo ha de secarse algún día...el día en que yo no vuelva a mirarte desde lejos por placer...








me encanta
leerte,, es dejar fluir el arroyo,, bañarme en tus sentimientos,, humedecer mi cuerpo en tus sentidos,, y dejarme llevar,, por apasionada corriente,,