Maldita semana, maldita vida, perra puta suerte…vivo la vida equivocada, soy juguete del destino, reconozco que odié la semana que acaba de pasar…que días tan horribles, vivo una crisis, crisis de escritora atormentada, Alan, mi mejor amigo, cumple medio año de muerto, mi gato adelgaza cada vez más porque solo le doy whiskas una vez al día, el casero me corrió del departamento donde vivo, y tengo que desocupar este podrido espacio infecto en menos de una semana…pero el artista nunca deja de ser artista, el artista tiene crisis, tormentas emocionales, estallidos de genialidad, neurosis y caos creativo: y no deja nunca de asumirse como artista…así pues, me asumo como artista, y me digo a las 6 am tomando café después de una noche de insomnio: “Dammiel, nunca dejes de ser Mora”…

Pero ayer en la tarde yo estaba de nervios crispados, quise dormir un rato, comencé a tener pesadillas como las de Robbie Williams en el video de triping, y de pronto escuché claramente la voz de Alan Ledesma en mi oído decirme: “Adriana!”, y desperté en un grito de angustia, decidí tomar el carro y dar una vuelta, pero en eso me llamó Karina y me dijo: “déjame caer a tu casa para platicarte mis broncas”…y yo le dije: “aquí te espero, sirve que comemos juntas”…y ya viene entrando la Karina como torbellino a mi aún departamento, y habla y habla y habla…y le pregunto de pronto: “¿Qué quieres comer?”, la respuesta no se hace esperar: “quiero comer caguama de cerveza corona”…y la ida por las cervezas tampoco se hace esperar, bebemos caguama toda la tarde oyendo a Garigoles, me relaja la visita de Karina, la agradezco de corazón…ambas llegamos a la conclusión de que nuestras vidas son una mierda, y que la mejor opción a estas alturas sería volvernos lesbianas…carajo…le cuento a Karina que las musas salen del pasado y pretenden venir a perturbar mi presente, le muestro un libro de Garibay, “el joven aquel”, en ese libro Garibay relata la historia del gran amor de su vida, y narra, como ya en su vejez, él toma el teléfono y le llama a Nadia, la mujer de su vida, y le pide una oportunidad de hablar con ella,…y fumo…el pasado es presente, el presente es pasado y el futuro no existe…al rato me llama mi hermano Carlos desde California, y tras escuchar mi bola de penurias, me alienta: “te voy a mandar unos dólares para que te cambies de depa y dejes de berrear por eso…”. mi hermano me salva la vida por segunda vez…Karina se va a su casa pasadas las 9 pm…a las doce me acuesto a intentar dormir, me doy cuenta entonces de que no he comido nada en todo el día…me vale madre y apago la luz…y pienso mucho en la ultima vez que hablé con Alan, hablamos por teléfono, y me dijo: “yo quisiera tu salud para no estarme ahogando en vasos de agua, tal vez ya no volvamos a hablar nunca, cada día me siento peor, si no volvemos a hablar quiero que sepas que te quiero mucho, lucha por tu vida, no seas cobarde, nunca te dejes vencer, ya no voy a estar aquí para regañarte”…así que doy vueltas en la cama hasta las 4 am…trato de darme ánimos yo sola, tengo muchos motivos para sentirme feliz, soy joven, soy guapa, soy envidiada, tengo talento, tengo buenos amigos, Alan murió pero su mamá me adora, es como una segunda madre para mi…entonces intento conciliar el sueño y no lo consigo, me levanto torpemente y me visto, y tomo las llaves del carro y doy vueltas sin rumbo, y Oasis canta en el stereo una balada que dice: “i wanna talk tonight”…(quiero que hablemos esta noche), y de nuevo me vuelvo a sentir James Dean…y Gallagher sigue cantando: “quiero que hablemos esta noche, hasta que amanezca, para que me salves la vida”…no venden cerveza a esa hora en las vinatas, así que voy a la Consti y la consigo clandestina…y regreso a estacionarme afuera de mi aún edificio…me doy cuenta de que no voy a extrañar nada de este lugar…y entonces pienso: “leñe¡¡, debería vender esta chatarra y largarme a hacer una vida nueva en el DF, largarme, dejarlo todo…dejarlo todo”…y lloro amargamente…lloro mucho…entonces me viene una idea pendeja a la mente: los sentimientos humanos están regidos por una neurona del cerebro que se llama “simpática”, si nos extirparan esa neurona, los seres humanos no sentiríamos amor, ni odios ni tristezas…entonces pienso en la posibilidad de extirparme la neurona simpática del cerebro, y paso del llanto a la carcajada…entonces siento los tenis húmedos, y me llega un olorcillo desagradable desde los pies, me quito un tenis y comprendo que mi maldito gato se orinó en mis tenis…y paso de la carcajada a la furia…que maldita semana, insisto, nada bueno ha sucedido…¿a quién engaño?...hoy detesto mi vida…voy a desaparecer, como decía Cobain: “es mejor desaparecer que desintegrarse”, empieza ya a clarear la mañana…yo no me comprendo, no sé que quiero, no sé que me pasa, me carga la chingada…los demonios tensos me persiguen, ¿verlos otra vez y renacer?...no, he pasado muchos años muerta, prefiero seguir muerta…me voy a dormir…vamos al carajo, tengo que mudarme de casa y golpear a mi gato…al rato será otro día…