
Anoche, tarde ya de madrugada, pasé por la calle a un lado de la puerta del pasado…la noche lluviosa en Atemajac venía cargada de aromas antiguos…un deja vú me cubrió de escalofríos justo a un lado de esa puerta de madera gastada…una vieja canción golpeaba mi mente una y otra vez, con la fuerza del golpe preciso de un escultor sobre una piedra de mármol blanco…ahí, en mitad de la calle, dentro de mi carro, con el parabrisas mojado, una fuerza paranormal me obligó a voltear la cara hacía la puerta del pasado…y mil imágenes revueltas se abrieron paso en mi memoria…clarísimas imágenes nítidas, perturbadoras, intensas, realistas…¿Cuántas veces entré yo a ese lugar, a través de esa vieja puerta?...pronto, con sólo recordarlo: estoy dentro otra vez…mi pecho se inunda de una emoción inocente…fascinante, estoy rodeada de trozos de mármol de todos tamaños…la casa es oscura…y un joven muchacho de unos 23 años me acompaña…miro fascinada esculturas y tocó con mis dedos la frialdad del mármol…somos, el muchacho y yo, protagonistas de una historia congelada en los años pasados…pero en este preciso momento, en esta colección de imágenes tensas: estamos juntos, y estamos solos…y nada existe que lo pueda evitar…voy comprendiendo misterios…el mármol es frió, y su piel es calida…estoy bebiendo grandes sorbos de cerveza…estoy oyendo una canción lejana, estoy tocando una piel de niño hombre…y beso con besos nunca antes dados, que gran emoción inigualable…que grande y desbordante…vivo, siento, toco, lo más intenso nunca antes conocido…soy protagonista de una pasión única en la vida…estoy bendita…estoy tocada ya para siempre por Dios…porque estas no son sensaciones humanas…hay lluvia en la calle, que es fría, y hay una tormenta en mis ojos, tormenta de mares salados…es un viejo lugar polvoroso, de fantasmas ancestrales, arraigados ya en Atemajac, el muchacho va a mojarse el cabello mientras yo lo veo alejarse, sentada en un sucio sofá áspero…una anciana fantasmal con un vestido de flores recorre la estancia…”no le temas” , me advierte el muchacho: “es el fantasma de mi abuela, muchos lo han visto rondando aquí”…y bebo cerveza…con la felicidad autentica bañándome el cuerpo…”a lo único que yo le temo en esta vida, es a perderte…” (pienso)…y creo firmemente que no existe mujer más dichosa que yo…Dios existe, en brazos del muchacho, momentos antes, cubierta ya de besos inmortales: yo he mirado los ojos de Dios…y sonrío…con una sonrisa congelada por los años…pronto regreso al presente…el claxon de un carro tras el mío me devuelve a la realidad…el tiempo se mueve, hay un entonces y hay un ahora…hay una pasión y una historia de amores perdidos, y existe la puerta del pasado…puente entre su vida y la mía…para siempre…








Un hito, un mojón, un ícono, un lugar siempre nos trae un recuerdo, y nos mete en él. Qué buen texto con esa puerta, y sus poardes de piedra muda, metiéndote en un túnel hacia el pasado, con éxtyasis, yu elevaciones espirituales.
Besos. Argivo.
!!que diera yo por ser marmolero¡¡¡
Muy interesante, me encanto leer la historia, gracias por compartir...saludos en la distancia una amiga Karina
dijo una ves un conosido cuando estaba en la cantina tomando una ceveza con vino tinto el ser es humano sirbe de todo para eso es la vida para gosarla
bivila bucar una pareja bibir para sufrir para amar pero sobre todo
sirbe para ser boemios apasionado y amantes a toda hora
con todamujer hermosa apasionante y boemia como yo
y todo aquel gran hombre
pronto nos veremos cuidate
tu no eres SAS, y lo sabes...
tu sabes que crusaste esa puerta del pasado y fue el mejor regolo de tu VIDA
chale, vaya que eres vanidoso...