A mis casí 34 añotes he adquirido cierto gusto por mi condición de mujer pre madura, a diferencia de muchas mujeres que se comienzan a quitar la edad antes de llegar a los 25, yo conseguí resignarme a entrar en la treintena con la sencilla filosofía de que cada edad tiene su belleza…A esta edad, me da por hacer ciertas memorias, a los 15 años no podía mirar al pasado sin que los recuerdos tuvieran que ver con algo más que con barbies y líos de secundaria, ahora, a los 33, miro atrás y ya puedo lograr un cúmulo considerable de experiencias y vida recorrida…el amor es un tema que cuando somos niños vemos con lejanía y curiosidad, cuando vemos a nuestra madre sufrir por nuestro padre ó viceversa, ó cuando somos testigos silenciosos de las decepciones adolescentes de nuestros hermanos mayores, a esa tierna edad azorados nos preguntamos que tiene de grandioso y de interesante algo tan aburrido como el amor de los adultos, cuando existen en el mundo los video juegos, la tv y los juguetes…cuando yo tenía seis años, fui testigo de la historia de amor más conmovedora nunca imaginada, y no la vi en la tv ni el cine, la historia se desarrollaba en mi casa, y los protagonistas eran mi hermano adolescente y Alejandra, su novia de la secundaria…se conocieron cuando mi hermano tenía 14 años y ella unos 12, su amor duró más de 10 años, y mientras yo jugaba a las muñecas con mi vecina de a 4 casas e idolatraba con ardor a Michael Jackson, mi hermano vivía de su cuarto a la escuela la primera pasión desgarradora de su vida…la chica llamaba a toda hora a la casa buscándolo, lo seguía hasta la casa escondiéndose tras una barda pequeña para espiarlo, él le escribía sentidas canciones de amor juvenil, las familias de ambos se oponían a la relación haciendo que yo en mi inocente mente de niña los mirara como la mejor encarnación de Romeo y Julieta…lucharon tanto por ese amor que todos verdaderamente pensamos que luego de tantos años finalmente se quedarían juntos…no fue así…por trágicos azares del destino mi hermano y su primer gran amor nunca consolidaron sus amores en casorio. a la par de todo esto, mis santos progenitores siempre nos metieron con sangre en la mente que existía un amor, una sola pasión en la vida, que nos azotaba, nos desangraba el alma y nos marcaba para siempre, con esa idílica idea en la maceta crecí yo, y tanto me la inculcaron, que desde los quince años creía estar enamorada de todo compañerito guapo de escuela o vecino que tuviera, dichos encandilamientos me duraban en promedio un par de meses, y por cada uno yo creía haber encontrado el amor de mi vida, dichos espejismos incluían también, a alguno que otro amigo de mi hermano. supongo que la poca atención que tuve de mis padres en una edad en la cuál yo estaba llena de confusiones y temores normales con respecto a mi crecimiento de niña a mujer: motivaron que por soledad yo viviera con la constante necesidad de sentirme “enamorada” de alguien todo el tiempo…cumplidos los 21 años de edad, perdí a mi padre a consecuencia de su adicción al tabaco, a dicha edad yo ya albergaba emociones más realistas y maduras con respecto al amor, había tenido unos 3 novios, y me sentía desamparada con respecto a la figura de protección que mi padre había representado para mi toda mi vida…mis inclinaciones literarias se hacían cada vez más latentes, y mis motivaciones y entusiasmo por hacerme parte de la vida nocturna social intelectual de mi ciudad: no eran secreto para nadie…a 3 de los 4 grandes amores de mi vida, por lógica los conocí en bares y de noche. con grandes amores quiero decir que ya para entonces yo tenía más madurez como mujer, y certeza de lo que debía ser el amor genuino, a los 23 años tuve un romance con un escritor 20 años mayor que yo, ahora a los 33 comprendo que me fijé en dicho escritor no sólo por sus gustos artisticos tan similares a los míos, sino por la necesidad de una figura paterna en mi vida…por tanto, el escritor no entra en la categoría, (o en “la galería”, como dijera María Félix, de los grandes amores de mi vida, el escritor nutrió mi necesidad de alimento literario y artístico, el fungió como maestro, en una búsqueda mía de una identidad como joven escritora. el primer gran amor verdadero en mi vida fue un artista vanguardista local, vocalista de un grupo de rock, caricaturista y pintor, era feo como una quincena que cae en domingo, pero muy talentoso y culto, su mundo artístico y bohemio me fascinó desde la primera vez que pisé su casa, los libros apilados por doquier, los cds de música de todas partes del mundo, su cordialidad y confianza al tratarme, su naturalidad y despreocupación, lo convirtieron en la primera musa oficial de mis entonces primeros intentos de poesía…a los 25 años yo ya publicaba artículos y poemas para un par de revistas culturales, cuando conocí al segundo amor importante de mi galería…a veces una idealiza el amor, lo imagina o sueña con ciertas características que nos gustaría encontrar en un hombre, yo soñé con Jorge tal cuál lo conocí…era un joven político, culto, preparado, formal, tenía mis mismos gustos, la cara más bella que yo hubiera visto en un hombre…y al mismo tiempo era el tipo más inseguro del mundo…con este tipo me enfrasqué en la clásica relación de codependencia destructiva, donde el te amo y te odio eran ley, y el beso y la cachetada eran oxigeno vital…ambos somos fans absolutos de Eric Clapton, de manera que existían momentos de relax muy cortos donde podíamos disfrutar al maestro con unas cervezas, calmados por la música como las fieras, una vez silenciado Clapton, mi político amor y yo volvíamos al insulto y el amor, al desprecio y el cariño, al beso y la bofetada…amor de noches de pasear en su carro enfrascados en una lucha de egos, dignidades y sometimientos…a cierto tiempo el desgastante juego del dominio mutuo ya me tenía sinceramente harta…así que en el 2002 lo despedí escuchando a Clapton cantar: “old love: leave me alone”…ya para entonces descargaba las frustraciones de mi fracaso con Jorge quejándome de toda la situación en la camioneta de mi mejor amigo, un chavito de 23 años, que andaba pegado para todos lados conmigo y que significaba para mi un remanso de comprensión y paz a toda la tormenta amorosa que me había caído encima con Jorge…mi joven amigo era 3 años menor que yo, y era completamente opuesto a mi y a mis gustos, era obrero marmolero, humilde y muy noble, a su vez inculto y con una preparación intelectual nula. muy guapo, eso si, pero lógicamente inmaduro y muy niño mentalmente, pero ahí estaba pegado conmigo como calcomanía, siempre dispuesto a seguirme hasta un barranco, leal como perro de carnicería, y comprensivo y lambiscón como pocos…mi amigo tiene ahora 29 años, ya se ha casado y tiene un bebé, y de entre todos los amores mencionados, con nada en común conmigo, tan sencillo y humilde como era: se convirtió al tiempo en el amor más grande de mis veintitantos, él fue esa pasión de la que me hablaron mis padres cuando niña, fue ese amor que desgarra el alma y la marca para siempre, como grabada con fuego en la memoria…yo no esperaba ya nada, yo no buscaba más el amor, y el amor llegó como nunca, claro, fuerte, inmenso, con sensaciones no conocidas antes por mi, con un dolor nunca imaginado ni vivido…entonces ese secreto de lo que es el amor verdadero se me reveló clarito, sin nubes ni dudas…recordé a mi hermano y su primer amor, y su lucha de tanto tiempo contra el destino, su lucha por realizar ese amor, y su desesperación final por no lograrlo…todo lo comprendí en el tiempo que compartí con Toto…por primera vez en mi vida pensé seriamente en casarme, por primera vez tuve un sentimiento maternal, tengo 33 años ahora, y es referencia obligada en mi vida el recuerdo del amor más conmovedor y perturbador de mi juventud madura…por un momento todo fue perfecto, yo viví un amor inocente, nacido de la amistad y de momentos compartidos, viví un amor de lugares inolvidables, de canciones de Creedence y Elvis. nuestro amor fue puro y perfecto. conoció a mi familia y conviví con la suya…en ese punto yo sentí la felicidad total por primera vez en mis manos, con solo cerrar mi palma: yo tuve esa felicidad en un puño…parafraseando a Agustín Lara: “yo conocí el amor, es muy hermoso, pero en mí fue fugaz y traicionero, volvió canalla lo que fue glorioso, pero fue un gran amor y fue el primero”…mi amor, mi pasión por Toto fue el capitulo más doloroso de mi vida, al perderlo ya en definitiva, mi vida cayó en un pozo de depresiones y desganos por la vida…el alcohol me cobijaba y el hambre me abandonó durante años…en esa etapa, a la cuál llamo “los años negros de la locura”, mis amigos Alan Ledesma y Felipe López me apoyaron con sus palabras profundas y llenas de sabiduría…de no ser por ellos probablemente yo me hubiera muerto en algún punto indefinido de esa etapa oscura…aprendí a sobrevivir con esa pena, afortunadamente antes de que una cirrosis me alcanzara…(si estimado lector, por doloroso que sea lo que escribo, en la parte donde hago referencia a la cirrosis: tú debes reírte)…el tiempo es el mejor amigo de las penas, decía mi abuelo, y por trillado que parezca, dicha aseveración esconde mucha verdad, mi vida continuó, al igual que la de Toto, me perdió, lo perdí: nos perdimos…me refugié en el trabajo, mis amigos y mi familia, y tuve un par de romances intrascendentes porque después de la tragedia de mi vida no quedé con ganas de volver a amar a alguien. pero Dios quita algo solo para darte algo mejor, ahora, con más madurez lo entiendo, el mejor amor es el que te otorga alegrías en vez de dolores, quién te ama no te hace llorar, el amor se disfruta, no se sufre…y yo no entendía esto, mis grandes amores siempre fueron tormentosos, trágicos, desgarradores…y ya estaba curada de espanto cuando el amor más importante de mi galería, Alejandro: llegó a mi vida…y me cae que si yo hubiera pedido el hombre a mi medida no hubiera podido ser más perfecto para mi vida que Alejandro, nos conocimos en cita a ciegas, y cuando vi un hombre alto, fuerte, bien vestido y cayéndose de guapo: me fui de espaldas al comprobar que esa era mi cita, como si las cosas no hubieran sido muy buenas hasta ese momento, encima de todo descubrí en esa cita que ese hombre era inteligente, sensible, responsable y culto…las cosas se dieron entre nosotros con naturalidad y rapidez como de rayo, al medio año de noviazgo nos fuimos a vivir juntos, y ahora tenemos 3 meses casados y tres años de relación, compartimos lo bueno y lo malo, nos aceptamos con nuestros errores pasados, no tenemos secretos entre nosotros, vemos el futuro con ilusión y optimismo, y sobre todo: llevamos una relación sin grandes dificultades…a los 33 años descubrí que el amor más grande no es el tormentoso, el mejor amor te hace feliz tranquilamente, busqué el amor toda mi vida, ahora finalmente lo tengo, no sufro por él, y aprendí mis lecciones de vida. lo mismo deseo para todos mis amados lectores, y creanme, lo deseo hasta para mis detractores y enemigos, para que vean la vida con nobleza y alegría, y se dejen de andar con envidias y venenos, Dios nos otorga todo en su momento justo, no antes ni después, aunque de haberlo sabido desde niña: de seguro me hubiera evitado muchos descalabros en la vida…