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Viaje a la ciudad de México, Mayo 2008.

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Nery Campos: mi segunda madre...

08:40 PM


Queridos amigos del blog bohemio: deseo disculparme sinceramente por estos días de ausencia obligada, ya que tuve que realizar un viaje relámpago de tres días a la Ciudad de México, en visita de negocios que terminó convirtiéndose, literalmente, en viaje de placer, lo digo porque en este corto viaje mi madre y yo tuvimos la divina oportunidad de comer y desayunar con la hermosa mamá de mi entrañable amigo, el actor Alan Ledesma, (Q.E.P.D), La señora Nery Campos, una extraordinaria mujer, y fijense que en doña Nery, el concepto extraordinario suena muy corto para englobar el valor infinito de una persona tan bella, fue una experiencia tan alentadora, tan hermosa en términos humanos, que juntas, mi madre, la señora Nery y yo, lloramos varias veces con los recuerdos de la vida de Alan, lloramos juntas rememorando las virtudes, bondades y espíritu guerrero con los que Alan encaró la adversidad hasta el final de su vida...Nery nos compartió momentos verdaderamente difíciles y muy dolorosos de los últimos días de su hijo, a veces haciéndose fuerte, a veces sin poder contener el llanto, esta admirable mamá nos abrió su corazón para revelarnos el terrible dolor de perder ya no a un hijo, Nery tuvo dos hijos, con tan mala suerte que ambos murieron en circunstancias trágicas, su primer hijo, Miguel Ángel, fue baleado en un asalto en Cancún, y por desgracia Alan, falleció en febrero pasado victima de cáncer, con lagrimas en sus hermosos ojos de madre, Nery nos contó que la vida sin su hijo se torna desoladora para ella, Alan era su amigo, su confidente, su compañero, su más grande amor…cuando Nery habla de Alan, toda su linda carita se ilumina de recuerdos gratos de un hijo ejemplar, que compartía sus sueños, luchas, fracasos, éxitos y temores con su madre, la relación de Nery con Alan era de amistad y complicidad absolutas…fueron muchas las anécdotas que Nery nos contó sobre “su niño”, como llama cariñosamente a Alan, lamento no poder reproducirlas aquí para compartirlas con todos los amables lectores de este blog, me reservo esas anécdotas por respeto y gratitud a la amistad y la confianza que Nery nos brindó en este viaje a mi madre y a mi…ahora la ilusión de esta guerrera de luz es luchar por realizar los proyectos que su hijo dejó inconclusos, esta lucha incluye realizar eventos donde se de a conocer al publico la sensible obra poética que Alan dejó, pues no solo era un modelo exitoso y un joven actor reconocido, sino un brillante escritor que vio truncados sus sueños literarios por una muerte prematura, por demás injusta y absurda. Nery Campos tiene 68 años, padece un par de enfermedades latosas que controla con diversos medicamentos, no le quedan hijos con quienes compartir sus incertidumbres y problemas, la vida ha sido dura y difícil para ella, acaba de perder a su tesoro amado, su hijo cariñoso que la hacía cómplice de todos sus proyectos, y a pesar de todo ese dolor: esta gran mujer, esta hermosa madre, esta guerrera valiente sigue en pie de guerra, siempre dispuesta a contar el ejemplo de vida que nos dejó Alan, por doloroso que esto sea, Nery ama y admira a Alan infinitamente, y a los amigos de Alan nos trata con ternura, con cordialidad y afecto, nos da consejos, nos regaña con cariño: nos hace sentir que es nuestra segunda madre, y nos abre su corazón para dejarnos apapachar por ella…al estar desayunando con mi madre y con ella en un restaurante cercano al monumento a la revolución, Nery curiosa me preguntaba mis planes futuros, me alentaba a realizar mis sueños, me aconsejaba no tomar en cuenta a la gente envidiosa sin vida propia, me regañaba por mis errores y mis fallas…y hubo un momento, ahí, desayunando las tres juntas, en que vi en la muñeca de Nery el reloj que Alan usaba en vida, y le tomé la mano y le dije que la amo, que la quiero mucho, que necesito que se cuide y que vaya al doctor, porque ya perdí a su hijo y ahora no quiero perderla a ella…por un momento sentí que recobré a mi amigo Alan, pude sentir su paternal presencia en el abrazo que le di con todo mi corazón a su madre…y comprendí porque Alan era y sigue siendo tan querido, tan amado, tan valorado por todos sus amigos…porque la raíz de Alan, su cimiento, ha sido esta valiente y admirable guerrera, esta mujer que le da la cara a la vida con la frente en alto, que no deja que la vida la venza, esa es Nery, la señora Wallesneria Campos: mi segunda madre… Adriana Dammiel Mora.